Registro de la emisión de obligaciones

Las obligaciones representan una forma de financiamiento mediante la cual una entidad obtiene recursos de terceros y, a cambio, adquiere el compromiso contractual de pagar intereses durante determinado periodo y devolver el valor nominal de la deuda en una fecha futura. Desde el punto de vista económico, la emisión de obligaciones constituye, por tanto, una operación de financiamiento: la entidad recibe dinero en el presente y asume una obligación de realizar pagos futuros. Desde el punto de vista contable, esta operación debe reflejar simultáneamente la entrada de efectivo y el nacimiento de un pasivo financiero.

Para comprender correctamente el registro contable de una emisión de obligaciones es indispensable distinguir tres conceptos que pueden coincidir o no: el valor nominal, el valor de emisión y el valor de vencimiento. El valor nominal es la cantidad que se encuentra expresamente establecida en el título de deuda y que, normalmente, será la base para determinar los intereses contractuales y el importe que deberá entregarse al obligacionista al llegar la fecha de vencimiento. El valor de emisión es la cantidad que efectivamente paga el inversionista para adquirir la obligación en el momento en que esta es colocada. Cuando ambos importes son iguales, la obligación se emite a su valor nominal. Cuando el inversionista paga una cantidad inferior al valor nominal, existe un descuento; cuando paga una cantidad superior, existe una prima.

La existencia de una prima o de un descuento no es arbitraria. Fundamentalmente, surge de la relación entre la tasa de interés que ofrece la obligación y la tasa de rendimiento que los inversionistas consideran adecuada para instrumentos con características semejantes en el mercado. Esta relación es esencial para comprender por qué una obligación cuyo valor nominal es determinado puede venderse por una cantidad diferente.

Supóngase que una entidad emite obligaciones con un valor nominal determinado y promete pagar una tasa de interés anual. Si, al momento de la emisión, esa tasa coincide aproximadamente con el rendimiento que exige el mercado para instrumentos de riesgo, plazo y características semejantes, los inversionistas estarán dispuestos a pagar aproximadamente el valor nominal. En consecuencia, la obligación se colocará a su valor nominal.

Sin embargo, si la tasa contractual ofrecida por la obligación es inferior al rendimiento que los inversionistas pueden obtener en el mercado mediante instrumentos comparables, la obligación resulta relativamente menos atractiva. Para compensar esa menor rentabilidad contractual, el precio que los inversionistas estarán dispuestos a pagar disminuye. La obligación tendrá que venderse por debajo de su valor nominal. Esta diferencia recibe el nombre de descuento en emisión de obligaciones.

El razonamiento puede observarse con un ejemplo. Si una obligación tiene un valor nominal de cien mil unidades monetarias y paga intereses con una tasa anual de ocho por ciento, genera ocho mil unidades monetarias de intereses anuales. Si las condiciones del mercado hacen que los inversionistas exijan un rendimiento superior, por ejemplo, de diez por ciento, los ocho mil de intereses contractuales resultan insuficientes para proporcionar el rendimiento requerido sobre una inversión de cien mil. Por ello, el inversionista no estará dispuesto a pagar cien mil por el título. Podría estar dispuesto a pagar una cantidad menor, de manera que los intereses contractuales, combinados con la recuperación posterior del valor nominal, proporcionen un rendimiento efectivo compatible con las condiciones del mercado.

La situación contraria también es posible. Si la obligación ofrece una tasa contractual superior al rendimiento que prevalece en el mercado para instrumentos comparables, resulta especialmente atractiva para los inversionistas. En ese caso, estos pueden estar dispuestos a pagar más que el valor nominal para obtener el beneficio de los intereses contractuales relativamente elevados. La diferencia entre el importe pagado y el valor nominal constituye una prima en emisión de obligaciones.

Por consiguiente, la prima y el descuento tienen una interpretación económica opuesta. El descuento compensa al inversionista por recibir una tasa contractual relativamente baja, mientras que la prima representa el importe adicional que el inversionista está dispuesto a entregar porque recibe una tasa contractual relativamente alta. En ambos casos, la diferencia entre el precio de emisión y el valor nominal permite que el rendimiento económico de la inversión sea compatible con las condiciones existentes en el mercado.

Registro inicial de la emisión

Cuando la entidad coloca las obligaciones y recibe el dinero de los inversionistas, se produce una entrada de efectivo. Por esta razón, la cuenta Bancos se carga por el importe efectivamente recibido. El cargo representa un incremento en el activo de la entidad, porque aumenta el efectivo disponible.

Simultáneamente, surge una obligación frente a los tenedores de los títulos. La entidad ha recibido recursos que deberá devolver en el futuro, además de pagar los intereses establecidos contractualmente. Por esta razón, debe reconocerse un pasivo denominado Obligaciones por pagar.

Cuando las obligaciones se emiten exactamente a su valor nominal, el registro inicial es conceptualmente sencillo. Si el valor nominal total de las obligaciones asciende a cien mil unidades monetarias y los inversionistas entregan exactamente cien mil, la entidad recibe cien mil y reconoce una deuda de cien mil.

El registro tiene la siguiente estructura conceptual:

Bancos aumenta mediante un cargo.

Obligaciones por pagar aumenta mediante un abono.

La lógica es fundamental: el cargo representa el recurso económico recibido y el abono representa la fuente de financiamiento que originó ese recurso.

Cuando existe una prima o un descuento, la situación es diferente porque el efectivo recibido ya no coincide con el valor nominal de la deuda.

Emisión de obligaciones con prima

Cuando las obligaciones se colocan por encima de su valor nominal, la entidad recibe más dinero que el importe nominal que deberá devolver al vencimiento. Esa diferencia constituye una prima.

Por ejemplo, si el valor nominal de las obligaciones es de cien mil unidades monetarias y los inversionistas entregan ciento tres mil, la entidad recibe ciento tres mil, pero mantiene una obligación cuyo valor nominal es de cien mil. Los tres mil adicionales no constituyen un ingreso ordinario de la entidad. Representan un componente relacionado con las condiciones de financiamiento y deben reconocerse y distribuirse contablemente durante la vida de las obligaciones.

En términos económicos, la prima existe porque la entidad está ofreciendo a los inversionistas una tasa contractual superior a la que prevalece en el mercado. El inversionista acepta entregar una cantidad mayor inicialmente porque espera recibir intereses contractuales relativamente atractivos y recuperar posteriormente el valor nominal.

Por ello, en el momento inicial debe reconocerse tanto el pasivo correspondiente al valor nominal como la prima asociada con la emisión. La cuenta Prima en emisión de obligaciones registra esa diferencia.

La estructura conceptual del registro es:

Bancos se carga por el importe efectivamente recibido.

Prima en emisión de obligaciones se abona por la diferencia entre el importe recibido y el valor nominal.

Obligaciones por pagar se abona por el valor nominal.

La suma de los conceptos abonados debe ser igual al importe cargado a bancos.

La existencia de una prima implica que el costo financiero efectivo de la deuda no puede analizarse únicamente observando los intereses contractuales. La entidad recibió más efectivo del que tendrá que devolver como principal al vencimiento. Esa circunstancia reduce, en términos económicos, el costo efectivo del financiamiento respecto del interés contractual nominal.

Emisión de obligaciones con descuento

En el caso contrario, las obligaciones se colocan por debajo de su valor nominal. Supóngase que el valor nominal asciende a cien mil unidades monetarias, pero los inversionistas solamente entregan noventa y siete mil. La entidad recibe noventa y siete mil, aunque al vencimiento deberá devolver cien mil.

La diferencia de tres mil constituye un descuento.

La existencia del descuento puede entenderse como una compensación otorgada al inversionista porque la tasa contractual de la obligación es relativamente baja frente al rendimiento exigido por el mercado. El inversionista acepta adquirir el título por menos de su valor nominal porque, además de recibir los intereses contractuales durante la vida de la obligación, obtendrá al vencimiento una cantidad superior a la que inicialmente entregó.

Por ello, el descuento no debe considerarse simplemente como una pérdida inmediata en la fecha de emisión. Representa una parte del costo financiero de obtener los recursos y debe reconocerse sistemáticamente durante el periodo en que la entidad utiliza esos recursos.

En términos conceptuales, el registro inicial comprende:

Bancos se carga por el efectivo realmente recibido.

Descuento en emisión de obligaciones se carga por la diferencia entre el valor nominal y el importe recibido.

Obligaciones por pagar se abona por el valor nominal.

El descuento aparece inicialmente como una cuenta que ajusta el importe del pasivo financiero, porque la entidad no recibió el valor nominal completo, aunque contractualmente deberá pagar dicho valor al vencimiento.

¿Por qué los intereses se calculan sobre el valor nominal?

Una cuestión especialmente importante consiste en comprender por qué los intereses contractuales se calculan generalmente sobre el valor nominal y no sobre el precio al que se colocaron las obligaciones.

La razón se encuentra en las condiciones contractuales establecidas en los títulos. Cuando una obligación establece, por ejemplo, una tasa anual determinada sobre un valor nominal determinado, esa tasa se aplica al valor nominal independientemente de que el título haya sido adquirido por encima, por debajo o exactamente a dicho valor.

Si una obligación tiene un valor nominal de cien mil unidades monetarias y una tasa contractual anual de ocho por ciento, los intereses contractuales anuales serán de ocho mil unidades monetarias. Si la obligación se vendió con descuento por noventa y siete mil, el interés contractual continúa siendo de ocho mil. Si se vendió con prima por ciento tres mil, también continúa siendo de ocho mil.

Esto significa que existen dos conceptos diferentes que no deben confundirse: interés contractual y costo financiero efectivo.

El interés contractual es el pago periódico establecido en el contrato de la obligación. El costo financiero efectivo considera, además, la existencia de primas o descuentos y, por tanto, refleja de manera más completa el costo económico del financiamiento.

Esta distinción explica por qué la contabilización de una prima o de un descuento no termina en la fecha de emisión. La diferencia debe distribuirse durante la vida de la obligación para que el gasto financiero reconocido en cada periodo represente adecuadamente el costo económico de haber obtenido los recursos.

Pago periódico de intereses

Las obligaciones suelen establecer pagos periódicos de intereses. Cuando estos se realizan, la entidad entrega efectivo a los obligacionistas y reconoce el correspondiente gasto financiero.

Por ello, cuando se efectúa el pago de los intereses, se carga la cuenta Gastos por intereses en obligaciones y se abona la cuenta Bancos.

La cuenta de gastos representa el costo que tiene para la entidad utilizar el financiamiento obtenido mediante las obligaciones. La cuenta bancos disminuye porque se entrega efectivo a los tenedores de los títulos.

La tasa de interés contractual suele expresarse en términos anuales. Cuando los intereses se pagan semestralmente, la tasa anual debe convertirse en la tasa correspondiente al periodo semestral de acuerdo con las condiciones contractuales.

Por ejemplo, si una obligación establece una tasa anual de ocho por ciento y los intereses se pagan semestralmente, una aproximación contractual simple consiste en utilizar cuatro por ciento para cada semestre. Si el valor nominal de las obligaciones es de cien mil unidades monetarias, el interés correspondiente a un semestre sería de cuatro mil unidades monetarias.

Por tanto, la frecuencia del pago modifica el importe correspondiente a cada periodo, pero no modifica el valor nominal sobre el cual se establece el interés contractual.

¿Por qué la prima debe amortizarse?

La prima no representa un ingreso que deba reconocerse íntegramente en el momento en que se recibe el dinero. Su existencia está directamente relacionada con las condiciones bajo las cuales se obtuvo el financiamiento.

La entidad recibió una cantidad superior al valor nominal porque aceptó una determinada estructura de pagos futuros. Por tanto, esa diferencia debe reconocerse durante el periodo en que la obligación permanece vigente.

Amortizar la prima significa distribuir progresivamente su importe hasta reducirlo a cero al momento del vencimiento.

La lógica económica es que la prima disminuye el costo efectivo del financiamiento. Por ello, cuando se amortiza una parte de la prima, disminuye el gasto financiero reconocido en el periodo.

Supóngase que durante un semestre la entidad debe reconocer cuatro mil unidades monetarias de intereses contractuales y que corresponde amortizar quinientas unidades monetarias de la prima. El efecto económico es que el costo financiero efectivo del periodo será inferior al interés contractual pagado.

En términos conceptuales:

Interés contractual: cuatro mil unidades monetarias.

Amortización de la prima: quinientas unidades monetarias.

Gasto financiero reconocido: tres mil quinientas unidades monetarias.

Por eso, contablemente, la Prima en emisión de obligaciones disminuye mediante un cargo, mientras que el Gasto por intereses en obligaciones disminuye mediante un abono.

El abono al gasto tiene una función fundamental: reduce el importe del gasto que originalmente surgiría exclusivamente del pago de intereses contractuales.

La estructura conceptual es:

Gastos por intereses en obligaciones se carga por el interés contractual.

Bancos se abona por el efectivo entregado a los obligacionistas.

Posteriormente:

Prima en emisión de obligaciones se carga por la parte amortizada.

Gastos por intereses en obligaciones se abona por la amortización de la prima.

De esta manera, el gasto neto reconocido representa el costo financiero correspondiente al periodo después de considerar el efecto de la prima.

¿Por qué el descuento aumenta el gasto por intereses?

El razonamiento se invierte cuando existe un descuento.

La entidad recibe inicialmente menos efectivo que el valor nominal que deberá devolver al vencimiento. Por ello, el descuento representa una parte adicional del costo de obtener el financiamiento.

Si la entidad recibe noventa y siete mil unidades monetarias, pero deberá devolver cien mil al vencimiento, existe una diferencia de tres mil que forma parte del costo económico del financiamiento. No sería correcto reconocer esa diferencia completamente en la fecha inicial, porque los recursos se utilizarán durante un periodo determinado.

Por ello, el descuento se amortiza durante la vida de las obligaciones.

Supóngase nuevamente que durante un semestre la entidad paga cuatro mil unidades monetarias de intereses contractuales y debe amortizar quinientas unidades monetarias del descuento. El costo financiero efectivo del semestre será de cuatro mil quinientas unidades monetarias.

En este caso:

Interés contractual: cuatro mil unidades monetarias.

Amortización del descuento: quinientas unidades monetarias.

Gasto financiero reconocido: cuatro mil quinientas unidades monetarias.

Por eso, el Descuento en emisión de obligaciones disminuye mediante un abono y el Gasto por intereses en obligaciones aumenta mediante un cargo.

El registro conceptual correspondiente es:

Gastos por intereses en obligaciones se carga por el interés contractual.

Bancos se abona por el efectivo pagado.

Después:

Gastos por intereses en obligaciones se carga por la amortización del descuento.

Descuento en emisión de obligaciones se abona por la amortización.

La diferencia fundamental puede resumirse de esta manera: la prima reduce el costo financiero efectivo, mientras que el descuento lo incrementa.

La amortización como mecanismo de distribución temporal

La palabra amortización puede generar confusión porque no significa simplemente “eliminar” una cuenta de manera arbitraria. En este contexto significa distribuir sistemáticamente durante la vida de la obligación una diferencia que forma parte de las condiciones económicas del financiamiento.

Esto responde al principio de reconocimiento temporal de los gastos. La entidad utiliza los recursos obtenidos mediante las obligaciones durante varios periodos. En consecuencia, el costo relacionado con ese financiamiento debe reconocerse durante esos mismos periodos.

Si una entidad obtiene financiamiento mediante una obligación que estará vigente durante cinco años, no sería económicamente apropiado reconocer todo el efecto de una prima o un descuento como si correspondiera exclusivamente al primer día. La diferencia se relaciona con el financiamiento completo y, por ello, debe distribuirse durante el periodo en que existe la deuda.

De esta manera, al aproximarse el vencimiento, la cuenta relacionada con la prima o el descuento debe haberse reducido progresivamente hasta llegar a cero.

Relación entre valor nominal, valor en libros y efectivo recibido

Una forma particularmente útil de comprender estas operaciones consiste en distinguir entre el efectivo recibido y el importe contable de la obligación.

En una emisión al valor nominal, ambos coinciden. Si el valor nominal es de cien mil unidades monetarias, la entidad recibe cien mil y reconoce una obligación por cien mil.

En una emisión con prima, la entidad recibe más efectivo que el valor nominal. La diferencia constituye la prima y se amortiza durante la vida de la obligación.

En una emisión con descuento, la entidad recibe menos efectivo que el valor nominal. La diferencia constituye el descuento y se amortiza durante la vida de la obligación.

Por tanto, el precio de emisión contiene información importante acerca del costo financiero de la operación. El valor nominal describe principalmente el importe contractual de la deuda que será liquidado al vencimiento, mientras que el precio de emisión muestra cuánto dinero recibió realmente la entidad al obtener el financiamiento.

Relación entre tasa contractual y tasa de mercado

La relación entre la tasa contractual y la tasa de mercado explica prácticamente todo el fenómeno de la prima y el descuento.

Cuando la tasa contractual coincide con la tasa requerida por el mercado, el precio de emisión tiende a aproximarse al valor nominal.

Cuando la tasa contractual es menor que la tasa requerida por el mercado, el precio debe disminuir para hacer atractivo el instrumento. Aparece un descuento.

Cuando la tasa contractual es mayor que la tasa requerida por el mercado, el precio puede aumentar. Aparece una prima.

Esto demuestra que el precio de una obligación no depende exclusivamente de su valor nominal. También depende del valor económico de los flujos de efectivo futuros en relación con el rendimiento que los inversionistas exigen en el momento de la emisión.

El precio puede interpretarse como el valor presente de los flujos futuros que recibirá el inversionista. Estos flujos incluyen los intereses periódicos y la recuperación del valor nominal al vencimiento. Si el rendimiento requerido por el mercado aumenta, el valor presente de esos flujos disminuye y, por tanto, el precio de la obligación tiende a disminuir. Si el rendimiento requerido disminuye, el valor presente aumenta y el precio puede situarse por encima del valor nominal.

Esta relación entre tasas de interés y precios constituye la razón financiera profunda por la cual las obligaciones pueden emitirse con descuento o con prima.

¿Por qué el gasto por intereses pertenece al resultado integral de financiamiento?

El gasto derivado de las obligaciones representa el costo de obtener recursos financieros de terceros. No corresponde al costo de producir directamente los bienes vendidos ni al costo directo de prestar los servicios propios de la actividad ordinaria de la entidad.

Por ello, conceptualmente pertenece al componente financiero del resultado.

El resultado integral de financiamiento reúne los efectos derivados de determinadas operaciones financieras, entre ellos los costos relacionados con el financiamiento mediante deuda. El gasto por intereses de las obligaciones forma parte de este componente porque representa el precio financiero que la entidad paga por utilizar recursos proporcionados por los inversionistas.

La clasificación permite separar dos dimensiones diferentes del desempeño empresarial. Por una parte, existe el resultado generado por las actividades operativas de la entidad. Por otra, existe el efecto producido por la forma en que esas actividades son financiadas.

Una entidad puede tener una actividad operativa rentable y, simultáneamente, soportar un costo financiero considerable debido a un elevado nivel de endeudamiento. La presentación separada del componente financiero permite identificar esta diferencia.

Emisión al valor nominal

Cuando las obligaciones se emiten exactamente al valor nominal, no existe prima ni descuento.

Si una entidad emite obligaciones por cien mil unidades monetarias, recibe cien mil y reconoce un pasivo por cien mil. Si la tasa contractual es ocho por ciento anual y los intereses se pagan semestralmente, cada semestre se reconoce el interés contractual correspondiente.

En este caso no existe una diferencia adicional que distribuir durante la vida de la obligación. Por ello, el gasto por intereses coincide con el interés contractual reconocido en cada periodo.

Esta es la situación contablemente más sencilla porque no existe diferencia entre el importe recibido y el valor nominal.

Emisión con prima

En una emisión con prima, la entidad recibe más efectivo que el valor nominal. Esa cantidad adicional no permanece indefinidamente como una ganancia. Debe amortizarse durante el plazo de la obligación.

A medida que se amortiza la prima, disminuye el importe de la prima pendiente de amortizar y se reduce el gasto financiero reconocido en cada periodo.

Por tanto, la prima actúa como un elemento que compensa parcialmente el costo representado por los intereses contractuales.

Emisión con descuento

En una emisión con descuento, la entidad recibe menos efectivo que el valor nominal, aunque al vencimiento deberá pagar el valor nominal completo.

El descuento pendiente de amortizar disminuye progresivamente durante la vida de la obligación. Paralelamente, aumenta el gasto financiero reconocido en cada periodo respecto del simple interés contractual.

Esto refleja que la entidad no solamente está pagando los intereses establecidos en el contrato, sino que también está absorbiendo gradualmente la diferencia entre el efectivo que recibió inicialmente y el importe nominal que deberá entregar al vencimiento.

Una comparación integral

Las tres situaciones pueden entenderse mediante una misma lógica.

Si la obligación se emite al valor nominal, el efectivo recibido coincide con el valor nominal y no existe ajuste adicional del gasto financiero.

Si se emite con prima, la entidad recibe más efectivo que el valor nominal. La prima se amortiza progresivamente y reduce el gasto financiero efectivo.

Si se emite con descuento, la entidad recibe menos efectivo que el valor nominal. El descuento se amortiza progresivamente y aumenta el gasto financiero efectivo.

La diferencia puede expresarse de manera conceptual:

Emisión al valor nominal: costo financiero efectivo = interés contractual.

Emisión con prima: costo financiero efectivo < interés contractual.

Emisión con descuento: costo financiero efectivo > interés contractual.

Esta relación permite comprender por qué los registros contables son diferentes aunque el pago periódico de intereses pueda ser exactamente igual.

Ejemplo integral

Supóngase que una entidad emite obligaciones con un valor nominal total de un millón de unidades monetarias, con una tasa contractual anual de ocho por ciento y vencimiento a cinco años. Los intereses se pagan semestralmente.

El interés contractual anual será de ochenta mil unidades monetarias y el interés correspondiente a cada semestre será de cuarenta mil unidades monetarias.

Si las obligaciones se emiten al valor nominal, la entidad recibe un millón de unidades monetarias y reconoce un pasivo por un millón. Cada semestre reconoce cuarenta mil unidades monetarias de gasto por intereses y paga esa misma cantidad. No existe amortización de prima ni de descuento.

Si las obligaciones se emiten con descuento y la entidad recibe, por ejemplo, novecientos sesenta mil unidades monetarias, existe una diferencia de cuarenta mil respecto del valor nominal. Esa diferencia representa un componente adicional del costo financiero. A lo largo de los cinco años, el descuento será amortizado progresivamente hasta llegar a cero. Por ello, el gasto financiero total reconocido durante la vida de la obligación será superior a los intereses contractuales pagados, porque incorporará también el descuento amortizado.

Si, por el contrario, la entidad recibe un millón cuarenta mil unidades monetarias por obligaciones cuyo valor nominal es de un millón, existe una prima de cuarenta mil. Esa prima se amortizará progresivamente durante los cinco años. En consecuencia, el gasto financiero total reconocido durante la vida de la obligación será inferior a los intereses contractuales pagados, porque la amortización de la prima reducirá el gasto financiero.

Este ejemplo permite observar una cuestión fundamental: el importe de efectivo recibido al inicio no determina por sí solo el gasto financiero periódico. El gasto depende de la combinación entre los intereses contractuales y la prima o descuento que debe distribuirse durante la vida de la deuda.

La lógica completa del registro

La secuencia contable puede entenderse como un proceso continuo.

Primero, la entidad obtiene efectivo mediante la emisión de obligaciones. En consecuencia, aumenta bancos y nace un pasivo.

Después, durante cada periodo, la entidad incurre en el costo financiero derivado de haber utilizado los recursos obtenidos.

Posteriormente, paga los intereses contractuales a los obligacionistas.

Si existe una prima, una parte de ella se amortiza y reduce el gasto financiero.

Si existe un descuento, una parte de este se amortiza y aumenta el gasto financiero.

Finalmente, cuando llega el vencimiento, la entidad liquida el valor nominal de las obligaciones y el pasivo correspondiente queda extinguido.

La importancia de este procedimiento consiste en que permite que la contabilidad represente progresivamente la realidad económica de la operación. El financiamiento no se limita a la recepción inicial de efectivo; genera una serie de consecuencias financieras durante todo el periodo en que la deuda permanece vigente.

La idea central

La forma más sencilla de recordar y comprender todo el tratamiento consiste en partir de una sola pregunta: ¿cuánto dinero recibió realmente la entidad y cuánto tendrá que pagar finalmente, además de los intereses contractuales?

Si recibió exactamente el valor nominal, no existe prima ni descuento y el gasto financiero corresponde al interés contractual.

Si recibió más que el valor nominal, existe una prima. Esa cantidad adicional reduce progresivamente el costo financiero efectivo, por lo que su amortización disminuye el gasto por intereses.

Si recibió menos que el valor nominal, existe un descuento. Esa diferencia representa un costo financiero adicional, por lo que su amortización aumenta el gasto por intereses.

Así, los cargos y abonos no son reglas aisladas que deban memorizarse mecánicamente. Cada uno representa una consecuencia económica específica. El cargo a bancos representa la entrada de efectivo; el abono a obligaciones por pagar representa el nacimiento de la deuda; la prima representa una reducción progresiva del costo financiero efectivo; el descuento representa un incremento progresivo de dicho costo; y el gasto por intereses representa el costo financiero correspondiente al periodo.

El propósito de este tratamiento contable es conseguir que el costo del financiamiento se reconozca durante los periodos en los cuales la entidad utiliza los recursos obtenidos. La prima y el descuento son, por ello, mecanismos de ajuste que permiten distribuir adecuadamente la diferencia entre el precio al que se obtuvo el financiamiento y el valor nominal que deberá liquidarse al vencimiento. De esta manera, la información financiera no solamente muestra cuánto dinero recibió inicialmente la entidad, sino también cuál fue, en términos económicos, el costo que tuvo para ella utilizar ese financiamiento durante toda la vida de las obligaciones.

 

 

 


M.R.E.A.

Administración desde Cero

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