Metodología para la elaboración del estado de flujos de efectivo

Metodología para la elaboración del estado de flujos de efectivo

El estado de flujos de efectivo es un estado financiero cuyo propósito fundamental consiste en explicar cómo se modificó la disponibilidad de efectivo y demás equivalentes de efectivo de una entidad durante un periodo determinado. A diferencia del estado de resultados, que se concentra en la determinación de ingresos, costos, gastos y utilidad o pérdida mediante criterios contables de acumulación, el estado de flujos de efectivo se concentra específicamente en los movimientos reales de efectivo. Esta diferencia es fundamental para comprender por qué existen dos procedimientos principales para su elaboración: el método indirecto y el método directo.

Ambos métodos persiguen el mismo objetivo: determinar y presentar los flujos de efectivo generados o utilizados por la entidad durante un periodo, clasificándolos en actividades de operación, actividades de inversión y actividades de financiamiento. Por lo tanto, no producen dos cantidades diferentes de efectivo generado por la empresa. Cuando se aplican correctamente, ambos métodos deben conducir al mismo importe de flujo neto de efectivo proveniente de las actividades de operación y, en consecuencia, al mismo incremento o disminución neta del efectivo y equivalentes de efectivo. La diferencia esencial se encuentra en la manera en que se obtiene y presenta la información correspondiente a las actividades de operación.

Esta distinción tiene una explicación profunda. La contabilidad financiera utiliza principalmente el principio de acumulación, según el cual los ingresos y gastos se reconocen cuando se generan o incurren, independientemente del momento exacto en que se recibe o paga el efectivo. El estado de flujos de efectivo, en cambio, necesita transformar esa información contable en información sobre movimientos monetarios reales. Los dos métodos constituyen, por tanto, dos caminos diferentes para pasar de la información contable acumulativa a la información sobre efectivo.

Fundamentación de los dos métodos

Una empresa puede obtener ingresos sin recibir inmediatamente dinero. Esto ocurre, por ejemplo, cuando realiza una venta a crédito. Contablemente, la venta puede reconocerse como ingreso y aumentar la utilidad del periodo, pero el efectivo todavía no ha ingresado a la entidad. En consecuencia, el estado de resultados y el estado de flujos de efectivo pueden mostrar efectos diferentes derivados de una misma operación.

Algo semejante ocurre con los gastos. Una empresa puede reconocer un gasto por depreciación, aunque durante ese periodo no haya realizado ningún desembolso de efectivo relacionado directamente con dicho concepto. También puede reconocer provisiones, deterioros o determinados impuestos diferidos que modifican la utilidad contable sin representar necesariamente una salida de efectivo en el mismo periodo.

Por esta razón, la utilidad o pérdida neta no equivale al flujo de efectivo generado por las actividades de operación. La utilidad es un resultado determinado mediante normas contables de reconocimiento y medición, mientras que el flujo de efectivo representa el movimiento efectivo de recursos monetarios.

La metodología del estado de flujos de efectivo debe superar precisamente esta diferencia.

El método indirecto parte de la utilidad o pérdida neta y realiza ajustes hasta convertir ese resultado contable en un importe que represente el efectivo generado o utilizado por las actividades de operación. El método directo, en cambio, identifica directamente los principales cobros y pagos de efectivo derivados de las actividades ordinarias.

Puede entenderse mediante una analogía conceptual. El método indirecto comienza con el resultado final de un sistema contable y retrocede para eliminar aquellos elementos que no representan efectivo o que corresponden a otras categorías de actividad. El método directo comienza, en cambio, con los movimientos monetarios propiamente dichos y los agrupa según su naturaleza.

Método indirecto

El método indirecto comienza con la utilidad o pérdida neta obtenida durante el periodo y posteriormente realiza una serie de ajustes destinados a determinar cuánto efectivo fue generado o utilizado por las actividades de operación.

La razón de iniciar con la utilidad o pérdida neta es que esta constituye un punto de partida ampliamente disponible en la información financiera de la entidad. Sin embargo, la utilidad contiene numerosos elementos que no representan movimientos de efectivo y otros que pertenecen a actividades distintas de la operación. Por ello, debe transformarse antes de poder utilizarse como medida del flujo de efectivo operativo.

La lógica general puede expresarse de la siguiente manera:

Utilidad o pérdida neta + ajustes por partidas sin movimiento de efectivo + ajustes por cambios en activos y pasivos relacionados con la operación + ajustes por partidas clasificadas como inversión o financiamiento = flujo de efectivo de las actividades de operación

La expresión anterior representa una estructura conceptual. La presentación exacta y los ajustes requeridos dependen del marco normativo aplicable y de la naturaleza de las operaciones de la entidad.

Por qué se ajusta la utilidad o pérdida neta

La utilidad o pérdida neta se determina mediante la aplicación de criterios contables que no necesariamente coinciden temporalmente con los movimientos de efectivo. Por ello, tomar la utilidad sin realizar ajustes produciría una representación incorrecta del efectivo generado por la operación.

Consideremos la depreciación. Una empresa puede utilizar una máquina durante un periodo y reconocer una depreciación de un millón de pesos. La depreciación reduce la utilidad contable, pero no significa que durante ese periodo la empresa haya entregado un millón de pesos en efectivo como consecuencia de la depreciación. El desembolso asociado con la adquisición de la máquina ocurrió cuando se adquirió el activo, no cuando posteriormente se reconoce su depreciación.

Si se partiera de la utilidad neta y no se corrigiera este efecto, el flujo de efectivo operativo aparecería artificialmente reducido. Por eso, en el método indirecto, las partidas que redujeron la utilidad pero que no implicaron una salida de efectivo se ajustan para eliminar su efecto sobre el cálculo del flujo operativo.

La misma lógica se aplica a determinadas provisiones, deterioros y otros conceptos contables que pueden afectar el resultado sin representar necesariamente un movimiento monetario durante el periodo.

Depreciación y otras partidas sin movimiento de efectivo

La depreciación es uno de los ejemplos más representativos de una partida sin movimiento de efectivo. Su reconocimiento distribuye sistemáticamente el costo depreciable de un activo a lo largo de su vida útil. Desde el punto de vista del resultado contable, representa un gasto. Desde el punto de vista del flujo de efectivo del periodo, no constituye por sí misma un desembolso.

Supongamos que una empresa tiene una utilidad neta de cinco millones de pesos y dentro de sus gastos se reconoció una depreciación de un millón. Si se pretende determinar el efectivo generado por las actividades de operación mediante el método indirecto, es necesario eliminar el efecto que la depreciación tuvo sobre la utilidad. Conceptualmente, se suma nuevamente ese millón al resultado inicial, debido a que ya redujo la utilidad pero no redujo el efectivo durante ese periodo.

Esto no significa que la depreciación sea irrelevante. Al contrario, refleja el consumo contable de la capacidad económica de un activo. Lo que significa es que su reconocimiento contable no debe confundirse con un flujo monetario.

Provisiones

Las provisiones constituyen otro ejemplo relevante. Una entidad puede reconocer contablemente una obligación estimada o una pérdida esperada antes de realizar el pago correspondiente. El reconocimiento de esa provisión puede reducir la utilidad, pero el efectivo puede no haber salido todavía de la empresa.

Por ello, cuando el método indirecto parte de la utilidad neta, debe analizar qué parte de los gastos reconocidos durante el periodo representa realmente una salida de efectivo y qué parte corresponde a reconocimientos contables sin desembolso inmediato.

Este proceso permite separar el efecto económico-contable del efecto monetario.

Impuestos diferidos

Los impuestos diferidos representan otro ejemplo de una diferencia temporal entre el reconocimiento contable y el movimiento de efectivo. Una entidad puede reconocer un gasto o beneficio fiscal conforme a las reglas contables sin que ese importe coincida exactamente con el efectivo efectivamente pagado o recibido durante el periodo.

Por ello, cuando corresponda, el método indirecto ajusta estos efectos para evitar que una partida que no representa un movimiento de efectivo distorsione el cálculo del flujo de efectivo generado por las actividades de operación.

La idea fundamental es siempre la misma: la utilidad debe depurarse de los elementos que modificaron el resultado contable pero no modificaron el efectivo durante el periodo.

Cambios en el capital de trabajo

Una de las partes más importantes del método indirecto consiste en analizar los cambios en determinadas cuentas de activos y pasivos relacionados con las actividades de operación.

Entre estas cuentas destacan las cuentas por cobrar, los inventarios y las cuentas por pagar, aunque el análisis puede abarcar otros activos y pasivos operativos según las características de la entidad y el marco contable aplicable.

La razón de este ajuste es que los cambios en estas cuentas reflejan diferencias entre el momento en que una operación afecta contablemente el resultado y el momento en que produce efectivamente un movimiento de efectivo.

Cuentas por cobrar

Supongamos que una empresa realiza ventas por diez millones de pesos, pero solamente cobra ocho millones durante el periodo. Desde la perspectiva del estado de resultados, puede haber reconocido los diez millones como ingresos si se cumplieron los criterios de reconocimiento correspondientes. Sin embargo, solamente ocho millones ingresaron realmente como efectivo.

Los dos millones restantes representan un aumento en las cuentas por cobrar. La empresa tiene derecho a recibir ese dinero en el futuro, pero todavía no dispone de él.

Por esta razón, un aumento de las cuentas por cobrar generalmente representa una cantidad de efectivo que todavía no ha sido cobrada y, en consecuencia, debe considerarse al transformar la utilidad contable en flujo de efectivo operativo.

Si, por el contrario, las cuentas por cobrar disminuyen, significa que la empresa está cobrando cantidades que habían sido reconocidas previamente o que se redujo el importe pendiente de cobro. En determinadas circunstancias, esto contribuye positivamente al flujo de efectivo.

Inventarios

El inventario también genera diferencias importantes entre el resultado contable y el efectivo.

Cuando una empresa adquiere mercancías para venderlas posteriormente, puede realizar un pago de efectivo antes de que esas mercancías se conviertan en costo de ventas. Por lo tanto, el efectivo puede disminuir antes de que el gasto correspondiente afecte completamente al resultado.

Un aumento significativo del inventario puede indicar que la empresa ha utilizado efectivo para adquirir mercancías que todavía no han sido vendidas. Por ello, el crecimiento de los inventarios generalmente tiene un efecto negativo sobre el flujo de efectivo operativo.

En cambio, una disminución del inventario puede indicar que la empresa está vendiendo mercancías adquiridas anteriormente sin necesidad de realizar desembolsos equivalentes por nuevas adquisiciones durante el mismo periodo. En el método indirecto, estas variaciones permiten aproximarse al efectivo realmente utilizado por la operación.

Cuentas por pagar

Las cuentas por pagar muestran una situación inversa. Una empresa puede recibir mercancías o servicios y reconocer el gasto o costo correspondiente sin haber pagado todavía al proveedor.

Si aumentan las cuentas por pagar, significa que una parte de las obligaciones reconocidas durante el periodo permanece pendiente de pago. Por lo tanto, la empresa ha conservado temporalmente efectivo que habría salido si las obligaciones se hubieran liquidado inmediatamente.

Cuando las cuentas por pagar disminuyen, ocurre lo contrario: la empresa está utilizando efectivo para liquidar obligaciones previamente reconocidas.

Este análisis demuestra que el capital de trabajo constituye un mecanismo de conexión entre la contabilidad basada en acumulación y la contabilidad basada en efectivo.

Método directo

El método directo utiliza una lógica diferente. En lugar de comenzar con la utilidad o pérdida neta y posteriormente transformarla mediante ajustes, presenta directamente las principales categorías de cobros y pagos de efectivo relacionados con las actividades de operación.

Entre estos movimientos pueden encontrarse:

efectivo recibido de clientes; pagos realizados a proveedores; pagos realizados al personal; pagos por gastos de operación; pagos de determinados conceptos fiscales; y otros cobros y pagos relacionados con la actividad ordinaria de la entidad.

Su principal ventaja conceptual consiste en que permite observar con mayor claridad de dónde provino el efectivo operativo y en qué se utilizó.

Supongamos que una empresa recibe durante el periodo veinte millones de pesos de sus clientes y paga doce millones a proveedores y cinco millones por gastos operativos. El método directo presenta estos movimientos de manera explícita, permitiendo observar el comportamiento monetario de la operación.

El flujo resultante sería:

20,000,000 − 12,000,000 − 5,000,000 = 3,000,000 pesos

Por lo tanto, las actividades de operación habrían generado tres millones de pesos de efectivo.

Esta presentación resulta especialmente intuitiva porque muestra directamente los movimientos monetarios que constituyen el funcionamiento cotidiano de la entidad.

Presentación bruta de cobros y pagos

Una característica esencial del método directo es que los principales cobros y pagos de las actividades de operación se presentan por separado y en términos brutos.

Esto significa que no se limita a mostrar únicamente una cantidad neta. En lugar de presentar solamente el resultado final, muestra las principales entradas y salidas que lo originaron.

Por ejemplo, no sería conceptualmente equivalente presentar únicamente:

Flujo operativo neto: 3,000,000 pesos

y presentar:

Cobros de clientes: 20,000,000 pesos

Pagos a proveedores: 12,000,000 pesos

Pagos por gastos de operación: 5,000,000 pesos

Flujo operativo neto: 3,000,000 pesos

La segunda presentación proporciona mucha más información sobre el comportamiento monetario de la entidad. Permite conocer la magnitud de los cobros y pagos y, por tanto, facilita el análisis de la capacidad de la empresa para generar efectivo mediante sus operaciones.

Diferencia fundamental entre ambos métodos

La diferencia principal entre el método indirecto y el método directo se encuentra en la forma de determinar el flujo de efectivo de las actividades de operación.

El método indirecto responde esencialmente a la pregunta:

¿Cómo se transforma la utilidad o pérdida contable en efectivo generado o utilizado por las actividades de operación?

El método directo responde principalmente a la pregunta:

¿Cuánto efectivo recibió directamente la empresa de sus clientes y cuánto efectivo pagó a proveedores, trabajadores y por otros conceptos operativos?

Ambos métodos llegan al mismo objetivo económico, pero utilizan rutas diferentes.

Puede imaginarse que existe una misma cantidad de agua que debe determinarse en un depósito. El método indirecto comienza con una medición indirecta y corrige todos los factores que distorsionan la equivalencia con el contenido real. El método directo, en cambio, identifica directamente el agua que entró y salió del depósito. Ambos procedimientos pueden determinar el mismo cambio final, pero la información que ofrecen durante el proceso es diferente.

Las actividades de inversión y financiamiento en ambos métodos

Una característica especialmente importante es que la diferencia entre ambos procedimientos se concentra principalmente en las actividades de operación.

Las actividades de inversión y financiamiento se presentan siguiendo esencialmente la misma lógica en ambos métodos: se identifican las entradas y salidas de efectivo correspondientes a esas categorías.

Por ejemplo, si una empresa compra maquinaria mediante un pago de efectivo, esa salida corresponde a una actividad de inversión independientemente de que el flujo operativo haya sido determinado mediante el método directo o mediante el método indirecto.

De manera semejante, si recibe un préstamo, la entrada correspondiente pertenece a las actividades de financiamiento independientemente del método utilizado para determinar el flujo de operación.

Esto ocurre porque la diferencia entre los métodos no consiste en cambiar la naturaleza económica de las transacciones. Una adquisición de maquinaria continúa siendo una inversión y un préstamo continúa siendo financiamiento. Lo que cambia es el procedimiento utilizado para determinar el componente relacionado con las actividades ordinarias.

Por qué ambos métodos deben conducir al mismo resultado

La existencia de dos métodos no significa que existan dos cantidades verdaderas de efectivo generado por la operación. La entidad realizó determinados cobros y pagos reales durante el periodo, y esos movimientos son objetivamente los mismos independientemente del procedimiento de cálculo utilizado.

Si mediante el método directo se determina que los cobros de clientes y los pagos relacionados con las actividades ordinarias produjeron un flujo neto de cinco millones de pesos, el método indirecto correctamente elaborado también debe llegar a cinco millones.

La diferencia se encuentra en la presentación y en la ruta de cálculo.

El método directo observa los movimientos de efectivo directamente.

El método indirecto reconstruye el movimiento de efectivo a partir del resultado contable.

Por ello, ambos son métodos de medición y presentación de una misma realidad económica.

Importancia de la metodología para el análisis financiero

La elección del método tiene consecuencias importantes para la calidad de la información que recibe el usuario de los estados financieros.

El método directo ofrece una visión particularmente clara de los principales cobros y pagos. Esto puede facilitar la evaluación de la capacidad de la entidad para cobrar a sus clientes, pagar a sus proveedores y mantener suficiente liquidez para desarrollar sus operaciones.

El método indirecto, por su parte, facilita la comprensión de la relación existente entre la utilidad contable y el efectivo generado. Permite observar cómo conceptos como la depreciación, las provisiones y las variaciones de cuentas operativas modifican la relación entre el resultado contable y el efectivo.

Esto resulta especialmente importante cuando una empresa presenta una utilidad elevada pero genera poco efectivo. Una situación de este tipo puede producirse cuando una gran parte de las ventas se realiza a crédito y las cuentas por cobrar aumentan considerablemente. La empresa puede haber reconocido ingresos y obtenido utilidad, pero todavía no haber cobrado el dinero correspondiente.

De manera inversa, una empresa puede presentar una utilidad relativamente baja y generar un flujo de efectivo operativo importante debido a determinados gastos sin movimiento de efectivo o a cambios favorables en sus cuentas operativas.

Por ello, la comparación entre utilidad y flujo de efectivo proporciona información fundamental sobre la calidad y sostenibilidad del resultado económico.

Relación entre utilidad, efectivo y capital de trabajo

Una de las enseñanzas centrales de esta metodología consiste en comprender que generar utilidad no significa necesariamente generar efectivo.

La utilidad representa una medida del desempeño económico determinado mediante las normas contables aplicables. El efectivo representa los recursos monetarios disponibles para atender obligaciones, realizar inversiones, financiar operaciones y distribuir recursos a los propietarios.

Una empresa puede vender mucho, generar una utilidad considerable y, simultáneamente, tener dificultades de liquidez si sus clientes tardan demasiado en pagar.

También puede ocurrir que una empresa tenga una utilidad reducida debido a la depreciación de sus activos, aunque genere una cantidad considerable de efectivo, dado que la depreciación no representa por sí misma una salida de dinero durante el periodo.

El análisis de las variaciones del capital de trabajo permite comprender buena parte de estas diferencias. Las cuentas por cobrar, los inventarios y las cuentas por pagar funcionan como mecanismos que desplazan en el tiempo el reconocimiento contable y el movimiento monetario.

Por ello, el método indirecto no solamente constituye una técnica matemática, sino que ofrece una explicación de por qué la utilidad contable no coincide con el efectivo generado por la operación.

Integración de la metodología completa

Una vez determinados los flujos de las actividades de operación, inversión y financiamiento, se integran para determinar el incremento o disminución neta del efectivo y demás equivalentes de efectivo.

Conceptualmente:

Flujo de actividades de operación + flujo de actividades de inversión + flujo de actividades de financiamiento = incremento o disminución neta del efectivo y demás equivalentes de efectivo

Posteriormente:

Efectivo y equivalentes al inicio del periodo + incremento o disminución neta = efectivo y equivalentes al final del periodo

De esta manera, el estado de flujos de efectivo establece una conexión lógica entre la situación de liquidez al comienzo del periodo y la situación de liquidez al final.

El método elegido para determinar el flujo de operación no modifica esta relación. Lo que cambia es la forma en que se obtiene y presenta uno de sus componentes.

La metodología para elaborar el estado de flujos de efectivo se fundamenta en la necesidad de transformar la información financiera de la entidad en una representación clara de sus movimientos reales de efectivo. Las normas de información financiera permiten utilizar el método indirecto o el método directo para determinar los flujos correspondientes a las actividades de operación, mientras que las actividades de inversión y financiamiento se presentan de acuerdo con la naturaleza de sus respectivos cobros y pagos.

El método indirecto parte de la utilidad o pérdida neta y la transforma mediante ajustes. Se eliminan los efectos de partidas que no implicaron movimientos de efectivo, se consideran las variaciones de activos y pasivos relacionados con la operación y se depuran los efectos correspondientes a actividades que deben clasificarse como inversión o financiamiento. Su principal utilidad consiste en explicar la relación entre el resultado contable y la generación efectiva de dinero.

El método directo, en cambio, muestra directamente los principales cobros y pagos derivados de las actividades de operación. Su principal fortaleza consiste en proporcionar una representación más inmediata de la procedencia y utilización del efectivo generado por las actividades ordinarias.

Por consiguiente, la diferencia fundamental entre ambos métodos no reside en el importe final del efectivo generado por las actividades de operación, sino en la forma de llegar a ese importe y en la información que se proporciona durante el proceso. El método indirecto explica la transformación de la utilidad contable en flujo de efectivo; el método directo muestra los principales movimientos monetarios que produjeron dicho flujo.

Comprender esta diferencia es esencial para interpretar correctamente el estado de flujos de efectivo. La utilidad contable, los movimientos de capital de trabajo, las partidas sin movimiento de efectivo, los cobros, los pagos, las inversiones y las operaciones de financiamiento representan dimensiones diferentes de una misma realidad empresarial. El estado de flujos de efectivo integra estas dimensiones para mostrar la capacidad real de la entidad para generar, conservar, utilizar y obtener recursos líquidos, proporcionando así una visión dinámica de su situación financiera que no puede obtenerse únicamente mediante el estado de resultados o el estado de situación financiera.

 

 

 


M.R.E.A.

Administración desde Cero

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