Elaboración del estado de flujos de efectivo

Elaboración del estado de flujos de efectivo

El estado de flujos de efectivo es un estado financiero diseñado para explicar cómo se generó, cómo se utilizó y cómo cambió el efectivo y sus equivalentes durante un periodo determinado. Su importancia radica en que la utilidad contable no necesariamente representa efectivo disponible. Una empresa puede mostrar una utilidad elevada y, al mismo tiempo, experimentar dificultades para pagar sus obligaciones si gran parte de sus ventas se encuentra pendiente de cobro. De manera inversa, puede presentar una utilidad reducida o incluso una pérdida contable y, sin embargo, generar efectivo suficiente para operar. Esta diferencia surge de que la contabilidad financiera se basa en el principio de devengación: los ingresos y gastos se reconocen cuando se generan, independientemente del momento en que ocurre el cobro o el pago.

Por esta razón, el estado de flujos de efectivo funciona como un puente entre la información contable y la realidad financiera de la entidad. Su finalidad fundamental es mostrar de dónde procedió el efectivo y en qué se utilizó, clasificando los movimientos en actividades de operación, actividades de inversión y actividades de financiamiento. Esta clasificación permite comprender no solamente cuánto efectivo cambió durante el periodo, sino también cuál fue la causa económica de dicho cambio.

Información necesaria para elaborar el estado de flujos de efectivo

La preparación del estado de flujos de efectivo requiere integrar información procedente de diferentes estados financieros y de las notas que los acompañan. El primer elemento necesario es el estado de situación financiera comparativo, es decir, los saldos de las cuentas correspondientes al inicio y al final del periodo. Esta comparación resulta indispensable debido a que un solo saldo no permite conocer cuánto cambió una cuenta.

Por ejemplo, si las cuentas por cobrar ascienden a 500 000 unidades monetarias al final del periodo, este dato por sí solo no permite determinar cuánto efectivo se cobró a los clientes. En cambio, si al inicio del periodo las cuentas por cobrar eran de 400 000 unidades monetarias y al final ascendieron a 500 000 unidades monetarias, puede observarse que existe un incremento de 100 000 unidades monetarias. Ese incremento tiene una interpretación desde la perspectiva del efectivo: parte de las ventas reconocidas contablemente todavía no se ha cobrado.

El segundo elemento es el estado de resultados del mismo periodo, debido a que permite conocer la utilidad o pérdida neta, las ventas, el costo de ventas, los gastos, los intereses y los impuestos reconocidos contablemente. Sin embargo, estos importes no pueden trasladarse directamente al estado de flujos de efectivo, ya que algunos representan movimientos de efectivo y otros no.

El tercer elemento es la información adicional contenida en las notas a los estados financieros. Esta información es indispensable para identificar operaciones que pueden no ser evidentes mediante una simple comparación de saldos. Por ejemplo, una adquisición de maquinaria financiada directamente mediante un préstamo puede incrementar simultáneamente el activo fijo y los pasivos, pero si no existió desembolso de efectivo, dicha operación no debe presentarse como un flujo de efectivo. Las notas permiten distinguir estos acontecimientos.

Método indirecto

El método indirecto comienza con la utilidad o pérdida neta obtenida mediante el estado de resultados y posteriormente realiza una serie de ajustes para transformarla en efectivo generado o utilizado por las actividades de operación.

La razón fundamental de este procedimiento es que la utilidad neta no equivale al efectivo generado por la operación. La utilidad incorpora ingresos que quizá todavía no se han cobrado, gastos que quizá todavía no se han pagado y partidas que afectan el resultado contable sin representar una entrada o salida de efectivo.

Por ello, el primer paso consiste en tomar la utilidad o pérdida neta como punto de partida.

A continuación, deben identificarse las partidas reconocidas en el estado de resultados que no implicaron un movimiento de efectivo. Entre ellas se encuentran la depreciación y las amortizaciones.

La depreciación constituye un ejemplo especialmente importante. Cuando una empresa adquiere una maquinaria por 1 000 000 de unidades monetarias, el desembolso de efectivo ocurre cuando se adquiere el activo. Posteriormente, la depreciación distribuye contablemente el costo de esa maquinaria durante su vida útil. El gasto por depreciación reduce la utilidad del periodo, pero no significa que durante ese mismo periodo la empresa haya desembolsado nuevamente ese importe.

Por ello, si la utilidad neta fue de 2 000 000 de unidades monetarias y contiene un gasto por depreciación de 300 000 unidades monetarias, el método indirecto suma nuevamente los 300 000 a la utilidad para eliminar el efecto contable que tuvo sobre el resultado.

Lo mismo sucede con las amortizaciones cuando representan el reconocimiento periódico del costo de determinados activos sin que exista un desembolso de efectivo en el periodo en que se reconoce el gasto.

Así se obtiene la denominada generación bruta de recursos, que constituye un punto intermedio entre la utilidad contable y el efectivo efectivamente generado por las operaciones.

Sin embargo, todavía no se ha obtenido el flujo operativo definitivo. Es necesario analizar las variaciones de las cuentas relacionadas con el capital de trabajo, especialmente clientes, inventarios, proveedores y otros pasivos de corto plazo.

Cuentas por cobrar

Una disminución de las cuentas por cobrar representa, en términos generales, una entrada de efectivo. Si los clientes adeudaban 800 000 unidades monetarias al inicio del periodo y al final solamente adeudan 600 000, la empresa redujo sus cuentas por cobrar en 200 000 unidades monetarias. Esto significa que, en términos generales, cobró más efectivo del que generó mediante nuevas ventas a crédito durante el periodo.

Por eso, en el método indirecto:

Disminución de clientes → se suma al flujo de efectivo.

Por el contrario, un aumento de las cuentas por cobrar significa que la empresa reconoció ventas que todavía no se han convertido completamente en efectivo.

Aumento de clientes → se resta del flujo de efectivo.

Esta relación puede parecer paradójica inicialmente, pero resulta lógica cuando se recuerda que el método indirecto parte de la utilidad. Si una venta a crédito incrementó la utilidad pero todavía no produjo efectivo, es necesario eliminar del resultado el importe correspondiente a esa venta no cobrada.

Inventarios

Los inventarios siguen una lógica semejante.

Cuando los inventarios aumentan, significa que la empresa destinó recursos para adquirir o producir mercancías que todavía permanecen almacenadas. Por lo tanto, el incremento representa un uso de efectivo.

Aumento de inventarios → se resta.

Cuando los inventarios disminuyen, significa que parte de los recursos previamente invertidos en ellos se convirtió en ventas y, potencialmente, en efectivo.

Disminución de inventarios → se suma.

Es importante comprender que el inventario no se convierte automáticamente en efectivo. La disminución puede estar relacionada con mercancías vendidas, pero para determinar exactamente el flujo es necesario considerar simultáneamente el costo de ventas y las variaciones de las cuentas relacionadas.

Proveedores

Los proveedores tienen una relación inversa con el efectivo.

Si una empresa aumenta sus cuentas por pagar a proveedores, significa que recibió bienes o servicios sin pagar inmediatamente la totalidad de su importe. En consecuencia, la empresa pudo reconocer un costo o adquirir inventarios sin que ocurriera una salida equivalente de efectivo durante ese momento.

Aumento de proveedores → se suma.

Si las cuentas por pagar disminuyen, significa que la empresa utilizó efectivo para liquidar obligaciones previamente reconocidas.

Disminución de proveedores → se resta.

Por tanto, el análisis del capital de trabajo permite corregir la utilidad contable para aproximarla al efectivo realmente generado por la operación.


Método directo

El método directo utiliza una perspectiva diferente. En lugar de comenzar con la utilidad neta y realizar ajustes, identifica directamente los principales cobros y pagos de efectivo relacionados con las actividades de operación.

Por esta razón, resulta conceptualmente muy intuitivo: intenta responder directamente a preguntas como cuánto efectivo se cobró a los clientes, cuánto se pagó a proveedores, cuánto se pagó a los empleados y cuánto se pagó o cobró por concepto de impuestos a la utilidad.

Entre los principales componentes se encuentran los cobros a clientes, pagos a proveedores, pagos de gastos operativos, pagos de intereses y pagos de impuestos a la utilidad.

Determinación de los cobros a clientes

Para calcular los cobros a clientes no basta con conocer las ventas del periodo, debido a que una parte de las ventas puede haberse realizado a crédito.

La relación fundamental es:

Saldo inicial de cuentas por cobrar − saldo final de cuentas por cobrar + ventas del periodo = cobros a clientes.

La lógica puede observarse mediante un ejemplo.

Supóngase que las cuentas por cobrar eran de 400 000 unidades monetarias al inicio del periodo, que las ventas ascendieron a 2 000 000 y que las cuentas por cobrar terminaron en 500 000.

La ecuación sería:

400 000 − 500 000 + 2 000 000 = 1 900 000.

Por tanto, los cobros a clientes serían de 1 900 000 unidades monetarias.

¿Por qué no fueron 2 000 000? Porque 100 000 unidades monetarias de las ventas permanecieron pendientes de cobro. El incremento de las cuentas por cobrar representa precisamente esa porción de ventas que afectó los ingresos contables, pero todavía no produjo efectivo.

Determinación de los pagos a proveedores

El cálculo de los pagos a proveedores requiere analizar conjuntamente los inventarios, el costo de ventas y las cuentas por pagar a proveedores.

Esto es necesario debido a que el costo de ventas reconocido en el estado de resultados no necesariamente equivale al efectivo pagado durante el periodo.

Primero se determina cuánto inventario fue adquirido. Para ello se considera la relación entre el inventario inicial, las adquisiciones y el inventario final. Posteriormente, se ajusta esa cantidad por la variación de las cuentas por pagar a proveedores.

La razón económica es sencilla: una empresa puede adquirir mercancías y no pagarlas inmediatamente. En ese caso, el inventario aumenta, pero el efectivo no disminuye en la misma proporción porque aparece una obligación con los proveedores.

Por el contrario, cuando se liquidan obligaciones acumuladas de periodos anteriores, puede existir una salida de efectivo que no corresponde exclusivamente a las adquisiciones del periodo actual.

El método directo busca, precisamente, reconstruir el importe efectivamente pagado en efectivo, y no simplemente el importe de las compras o del costo reconocido contablemente.

Pago de gastos operativos

Los gastos operativos presentan el mismo problema derivado de la contabilidad por devengación.

Una empresa puede reconocer un gasto durante el periodo sin haberlo pagado todavía. Si, por ejemplo, reconoce un gasto de 100 000 unidades monetarias por servicios, pero al cierre mantiene 20 000 unidades monetarias pendientes de pago, el efectivo desembolsado será inferior al gasto reconocido.

Por ello se compara el saldo inicial y final de las cuentas operativas por pagar con los gastos reconocidos en el estado de resultados.

La finalidad es convertir:

gasto contable → gasto efectivamente pagado.

Esta transformación constituye uno de los principios centrales del estado de flujos de efectivo.

Pago de intereses

El mismo razonamiento se aplica a los intereses.

Si durante el periodo se reconocieron gastos por intereses, pero existe una variación en la cuenta de intereses por pagar, el gasto reconocido no necesariamente coincide con el efectivo que salió de la empresa.

Por ello se ajusta el gasto por intereses considerando el movimiento de los intereses pendientes de pago. De esta manera se obtiene el efectivo realmente pagado por intereses.

Pago de impuestos a la utilidad

Los impuestos presentan igualmente una diferencia potencial entre el gasto reconocido y el efectivo pagado.

Una empresa puede reconocer contablemente un gasto por impuestos a la utilidad y mantener una parte de ese impuesto pendiente de pago. En consecuencia, el gasto del periodo no necesariamente representa el efectivo entregado a las autoridades fiscales durante ese mismo periodo.

Por ello se analiza la variación de la cuenta de impuestos por pagar para determinar el pago efectivo.

La secuencia general del método directo puede entenderse así:

Cobros de efectivo − pagos de efectivo = flujo neto de efectivo de las actividades de operación.

Su característica esencial es que muestra de manera más explícita las principales fuentes y aplicaciones de efectivo operativo.


Diferencia fundamental entre los métodos directo e indirecto

La diferencia entre ambos métodos no consiste en que uno determine un flujo de efectivo diferente del otro. Si se aplican correctamente, ambos deben conducir al mismo flujo neto de efectivo procedente de las actividades de operación.

Lo que cambia es el procedimiento utilizado para llegar a ese importe.

El método indirecto comienza con la utilidad neta y la transforma en flujo de efectivo mediante ajustes.

El método directo comienza con los cobros y pagos de efectivo y determina directamente el flujo generado por las operaciones.

Por tanto, puede entenderse de la siguiente manera:

Método indirecto:

Utilidad neta

→ eliminación de partidas sin movimiento de efectivo

→ ajuste por variaciones del capital de trabajo

→ flujo de efectivo de actividades de operación.

Método directo:

Cobros de clientes

− pagos a proveedores

− pagos de gastos operativos

− pagos de intereses

− pagos de impuestos

→ flujo de efectivo de actividades de operación.

La diferencia es fundamentalmente de presentación y de procedimiento, no del efectivo económico generado por las actividades de operación.

Actividades de inversión

Después de determinar el flujo de las actividades de operación, deben analizarse las actividades de inversión.

Estas actividades están relacionadas principalmente con la adquisición y disposición de activos de largo plazo y otras inversiones que no corresponden a los equivalentes de efectivo.

La adquisición de maquinaria, equipo, edificios u otros activos de larga duración normalmente representa una salida de efectivo.

Por ejemplo, si una empresa adquiere maquinaria y paga 800 000 unidades monetarias en efectivo, existe un flujo negativo de inversión de 800 000 unidades monetarias.

En cambio, si vende maquinaria y recibe 300 000 unidades monetarias en efectivo, existe una entrada de efectivo procedente de actividades de inversión.

Por ello, de manera simplificada:

Cobros por venta de activos − pagos por adquisición de activos = flujo neto de actividades de inversión.

Es importante no confundir esta clasificación con el reconocimiento contable de una ganancia o pérdida por la venta del activo. Si una maquinaria con valor contable de 200 000 unidades monetarias se vende en 300 000, el estado de resultados puede reconocer una ganancia de 100 000 unidades monetarias. Sin embargo, el flujo de efectivo de inversión corresponde al cobro total de 300 000 unidades monetarias, no solamente a la ganancia.

Este ejemplo demuestra nuevamente que utilidad y efectivo son conceptos diferentes.

Actividades de financiamiento

Las actividades de financiamiento muestran cómo la entidad obtiene recursos de los propietarios y de los acreedores financieros, así como determinadas formas en que devuelve esos recursos.

Entre las entradas de efectivo se encuentran los recursos obtenidos mediante aportaciones de capital y préstamos bancarios.

Entre las salidas pueden encontrarse las disminuciones de capital cuando representan verdaderos reembolsos de recursos a los propietarios, el pago de dividendos y la liquidación de préstamos, según la clasificación aplicable.

La lógica fundamental es:

Entradas de financiamiento − salidas de financiamiento = flujo neto de actividades de financiamiento.

Si una empresa obtiene un préstamo bancario de 1 000 000 de unidades monetarias, recibe efectivo y, por tanto, aumenta su flujo de financiamiento.

Si posteriormente utiliza 400 000 unidades monetarias para amortizar ese préstamo, existe una salida de efectivo relacionada con financiamiento.

El efecto económico de estas operaciones no debe confundirse con la utilidad. Obtener un préstamo no constituye un ingreso que incremente la utilidad, aunque sí aumenta el efectivo disponible. Del mismo modo, pagar el principal de un préstamo reduce el efectivo y el pasivo, pero no constituye por sí mismo un gasto del periodo.

Operaciones contables que no representan flujo de efectivo

Uno de los aspectos más importantes para comprender el estado de flujos de efectivo consiste en reconocer que no todo movimiento registrado en las cuentas contables representa un movimiento de efectivo.

Por ejemplo, la capitalización de utilidades puede aumentar el capital social y disminuir las utilidades retenidas, pero si no se entrega ni se recibe efectivo, no existe flujo de efectivo.

De manera semejante, cuando una obligación clasificada como pasivo de largo plazo se reclasifica como pasivo de corto plazo debido a que su vencimiento se aproxima, existe un cambio de clasificación contable, pero no necesariamente una entrada o salida de efectivo.

Esto explica la importancia de analizar las operaciones que generaron las variaciones de los estados financieros y no limitarse a comparar mecánicamente los saldos iniciales y finales.

El principio fundamental es:

Para formar parte del estado de flujos de efectivo, una operación debe implicar un movimiento real de efectivo o de sus equivalentes, salvo las revelaciones específicas exigidas para determinadas transacciones no monetarias.

Determinación del aumento o disminución neta del efectivo

Una vez calculados los flujos correspondientes a las tres categorías, se realiza la suma algebraica:

Flujo de operación + flujo de inversión + flujo de financiamiento = aumento o disminución neta del efectivo y equivalentes.

Posteriormente, este cambio se incorpora al efectivo y equivalentes existentes al comienzo del periodo.

Por ejemplo, supóngase que una empresa presenta:

  • Flujo de operación: +1 000 000 unidades monetarias.
  • Flujo de inversión: −700 000 unidades monetarias.
  • Flujo de financiamiento: +200 000 unidades monetarias.

El aumento neto de efectivo será:

1 000 000 − 700 000 + 200 000 = 500 000 unidades monetarias.

Si al comienzo del ejercicio la empresa tenía 800 000 unidades monetarias de efectivo y equivalentes, al final deberá presentar:

800 000 + 500 000 = 1 300 000 unidades monetarias.

Este importe final debe coincidir con el efectivo y equivalentes que aparecen en el estado de situación financiera al cierre del periodo, considerando las definiciones y criterios contables aplicables.

¿Por qué es indispensable esta conciliación?

La conciliación final constituye una especie de prueba de integridad del estado de flujos de efectivo. El estado debe explicar completamente la variación ocurrida entre el efectivo inicial y el efectivo final.

Si una empresa comenzó con 800 000 unidades monetarias y terminó con 1 300 000, el estado de flujos debe explicar de dónde procedieron las 500 000 unidades monetarias adicionales.

No basta con afirmar que el efectivo aumentó. Es necesario determinar si ese incremento procedió de la operación normal, de la venta de activos, de la contratación de deuda, de aportaciones de los propietarios o de una combinación de estas fuentes.

Esto tiene una enorme importancia para evaluar la calidad financiera de la entidad. Un aumento de efectivo generado principalmente por las operaciones puede indicar una capacidad saludable para producir recursos mediante la actividad principal. En cambio, un aumento derivado principalmente de nuevos préstamos puede incrementar temporalmente la liquidez, pero simultáneamente aumentar las obligaciones financieras futuras.

De igual manera, una disminución del efectivo no tiene necesariamente una interpretación negativa. Una empresa puede presentar una reducción importante de efectivo debido a fuertes inversiones en maquinaria, tecnología, instalaciones o expansión productiva. En ese contexto, una salida de efectivo puede representar una estrategia de crecimiento y no necesariamente una deficiencia operativa.


La lógica completa del estado de flujos de efectivo

Todo el procedimiento puede comprenderse mejor si se observa como una secuencia lógica.

La empresa comienza el periodo con una determinada cantidad de efectivo. Durante el ejercicio desarrolla sus operaciones normales, adquiere y vende activos, obtiene financiamiento y realiza pagos a propietarios o acreedores.

Las actividades de operación responden principalmente a la pregunta:

¿Cuánto efectivo produjo o consumió la actividad principal de la empresa?

Las actividades de inversión responden:

¿Cuánto efectivo se utilizó para adquirir recursos de largo plazo y cuánto se obtuvo al disponer de ellos?

Las actividades de financiamiento responden:

¿Cuánto efectivo obtuvo la empresa de propietarios y acreedores, y cuánto devolvió a estos?

Finalmente:

Efectivo inicial + flujo de operación + flujo de inversión + flujo de financiamiento = efectivo final.

Esta ecuación resume la estructura fundamental del estado de flujos de efectivo.

La razón profunda por la cual se requiere este estado financiero es que la rentabilidad, la liquidez y la solvencia son dimensiones diferentes de la situación financiera. El estado de resultados informa principalmente sobre el desempeño económico mediante ingresos, costos y gastos; el estado de situación financiera muestra los recursos, obligaciones y patrimonio existentes en una fecha determinada; mientras que el estado de flujos de efectivo explica la dinámica monetaria que conectó un periodo con el siguiente.

Por ello, una interpretación financiera adecuada no debe limitarse a observar la utilidad neta. Es necesario determinar si esa utilidad se convirtió en efectivo, cuánto efectivo fue absorbido por el crecimiento de las cuentas por cobrar o los inventarios, cuánto financiamiento externo fue necesario, cuánto se invirtió en activos de largo plazo y cuánto efectivo permaneció disponible al final del periodo.

El estado de flujos de efectivo transforma una fotografía contable y una medida de rentabilidad en una explicación dinámica del movimiento de los recursos monetarios. El método indirecto realiza esta transformación partiendo de la utilidad y corrigiéndola hasta llegar al efectivo operativo, mientras que el método directo reconstruye los principales cobros y pagos. Posteriormente, ambos métodos incorporan los flujos de inversión y financiamiento y finalmente explican matemáticamente la transición entre el efectivo inicial y el efectivo final. Esa capacidad de explicar el origen y destino del efectivo es lo que convierte al estado de flujos de efectivo en una herramienta esencial para evaluar la liquidez, la capacidad de pago, las necesidades de financiamiento y la calidad de los resultados financieros de una entidad.

 

 

 


M.R.E.A.

Administración desde Cero

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