Conceptos Introductorios de la Metodología de la Investigación
La investigación es un proceso sistemático que requiere planificación y organización cuidadosa; de lo contrario, puede conducir a resultados imprecisos, equívocos o poco confiables. Para garantizar su efectividad, es fundamental establecer un esquema o boceto previo que sirva de guía durante todas las etapas del estudio.
En este contexto, resulta indispensable comprender los conceptos básicos relacionados con la investigación, tales como método, método científico e investigación, ya que constituyen los pilares que orientan el desarrollo de cualquier proyecto académico o científico. Este conocimiento permite a los investigadores seleccionar estrategias adecuadas, organizar la información de manera lógica y fundamentar sus hallazgos de manera rigurosa.
Por lo tanto, esta introducción tiene como objetivo proporcionar un primer acercamiento a la metodología de la investigación, sentando las bases conceptuales necesarias para abordar de manera ordenada y crítica los procesos que intervienen en la generación de conocimiento científico.
Definición y objetivo de un método investigativo
La investigación científica constituye un proceso intencional y organizado destinado a generar conocimiento sobre un fenómeno, problema o situación específica. A lo largo de la historia, la manera de conceptualizar la investigación ha variado, reflejando cambios culturales, tecnológicos y epistemológicos, así como la evolución de las disciplinas científicas. En este sentido, el método investigativo se entiende como el conjunto de procedimientos y pasos sistemáticos que orientan la indagación, asegurando que los resultados obtenidos sean confiables, verificables y coherentes con los objetivos planteados. Es importante destacar que el método difiere de la metodología, la cual se enfoca en el estudio, análisis y reflexión crítica sobre los métodos empleados en la investigación.
Existen diversos enfoques históricos que ilustran la aplicación del método científico. Por ejemplo, el método baconiano se centra en la observación y la inducción, promoviendo el paso de hechos particulares a principios generales. Por su parte, el método galileano enfatiza la experimentación controlada como vía para comprender fenómenos naturales, mientras que el método cartesiano combina el análisis y la síntesis, descomponiendo los problemas complejos en partes más simples para luego reconstruir un conocimiento integral. Cada uno de estos métodos refleja una concepción particular sobre cómo abordar la realidad y generar conocimiento válido.
Desde una perspectiva conceptual contemporánea, la investigación puede definirse como un conjunto de procedimientos sistemáticos, críticos y empíricos que permiten estudiar un fenómeno determinado de manera organizada, con el fin de ampliar el conocimiento científico, independientemente de su aplicación inmediata en la práctica. Esta definición subraya la necesidad de rigor, objetividad y coherencia en todas las etapas del proceso investigativo.
El objetivo principal del método investigativo es proporcionar un marco estructurado que guíe la indagación de manera lógica y ordenada. Al establecer pasos claros y secuenciales, el método permite minimizar la influencia de prejuicios, interpretaciones subjetivas o errores metodológicos, garantizando que las conclusiones derivadas sean sólidas y fundamentadas. Asimismo, facilita la replicabilidad de los estudios y la validación de resultados, aspectos esenciales para consolidar el conocimiento científico y contribuir al desarrollo de teorías y aplicaciones futuras.
Sustentar científicamente una investigación
Sustentar científicamente una investigación implica fundamentar cada etapa del trabajo con argumentos sólidos, consistentes y verificables, de manera que las conclusiones derivadas no dependan únicamente de la opinión personal del investigador, sino del conocimiento previamente establecido y aceptado por la comunidad científica. Este proceso de justificación no se limita a la simple presentación de datos, sino que requiere organizar el estudio siguiendo un esquema lógico que permita evidenciar cómo cada elemento contribuye al entendimiento del fenómeno investigado. Entre estos elementos se incluyen la introducción, donde se contextualiza el problema; la justificación, que explica la relevancia del estudio; los objetivos, que delimitan lo que se pretende lograr; las preguntas de investigación y la hipótesis, que guían la indagación; y el marco teórico, que proporciona el sustento conceptual y empírico necesario para interpretar los resultados.
Para alcanzar este nivel de rigurosidad, es indispensable recurrir a fuentes confiables y con respaldo científico, tales como bibliotecas académicas, repositorios revisados por pares y bases de datos especializadas, que aseguren la validez de la información utilizada. El uso de fuentes no verificadas o carentes de control académico compromete la calidad de la investigación y puede conducir a conclusiones erróneas o poco sólidas.
Una vez identificadas las fuentes adecuadas, el investigador construye el marco teórico, integrando y analizando los aportes previos que resultan relevantes para el estudio. Este marco no solo proporciona antecedentes y evidencia sobre el fenómeno en cuestión, sino que también permite delimitar conceptos, establecer relaciones entre variables y fundamentar la metodología empleada. De este modo, la sustentación científica garantiza que la investigación se apoye en conocimientos verificables, incrementando la credibilidad, la coherencia y la pertinencia de los hallazgos obtenidos, y contribuyendo de manera significativa al desarrollo del conocimiento en el campo de estudio correspondiente.
Puntos básicos de una investigación
El desarrollo de un proyecto de investigación requiere partir de una problemática claramente definida, pues esta constituye el eje sobre el cual se organiza y orienta todo el estudio. Una vez identificada la situación, fenómeno o cuestión a investigar, el siguiente paso consiste en delimitar el tema y formular una pregunta de investigación central, que guiará de manera precisa los objetivos y procedimientos del trabajo. Esta pregunta principal suele complementarse con preguntas secundarias o particulares, que permiten abordar diferentes dimensiones del problema y facilitan un análisis más detallado y profundo.
Posteriormente, resulta indispensable realizar un estado del arte, es decir, una revisión exhaustiva de la información existente sobre el tema. Esta revisión permite identificar qué se ha investigado previamente, cuáles son los vacíos de conocimiento y qué aportes pueden servir como base para la investigación. La selección cuidadosa de la información garantiza que los fundamentos del estudio sean sólidos y que se eviten redundancias o afirmaciones sin respaldo científico.
De manera paralela, se elabora una justificación, en la cual se expone la relevancia del estudio, sus posibles aportes al conocimiento y, en algunos casos, sus implicaciones prácticas o sociales. Esta sección permite al investigador clarificar el valor del trabajo y demostrar que el proyecto tiene sentido dentro del contexto académico o profesional correspondiente.
Durante todo el proceso, es fundamental registrar y organizar las fuentes consultadascon criterios de rigor académico, siguiendo normas de citación reconocidas, de manera que se pueda verificar la procedencia de la información y se eviten problemas de plagio. Asimismo, se debe ejercer un criterio crítico al discriminar y seleccionar la información realmente relevante, diferenciando entre datos significativos y material accesorio que no contribuye al análisis del problema.
Cabe destacar que estos pasos no constituyen una fórmula rígida; más bien representan los componentes esenciales que guían la práctica metodológica. La adaptación de cada elemento dependerá del tipo de investigación, del enfoque elegido y de las características particulares del objeto de estudio, pero su cumplimiento asegura que el proyecto se desarrolle con coherencia, rigor y sistematicidad, facilitando la obtención de resultados confiables y pertinentes.
Metodologías y su control
En el ámbito de la investigación científica, el término que mejor describe el conjunto de procedimientos y pasos que guían la indagación es método, el cual proporciona un marco ordenado para abordar problemas y fenómenos de manera sistemática y coherente. La elección del método depende de la naturaleza del estudio, de los objetivos planteados y del tipo de datos que se pretende obtener, pues cada enfoque implica estrategias y procedimientos distintos que garantizan la validez y la fiabilidad de los resultados.
Entre los métodos más ampliamente reconocidos se encuentran:
- el método inductivo, que parte de la observación de casos particulares para generar principios o generalizaciones;
- el método deductivo, que inicia a partir de teorías o leyes generales para derivar conclusiones específicas;
- el método analítico, que descompone los fenómenos complejos en sus partes constitutivas para comprenderlos de manera detallada;
- el método sintético, que busca integrar y unificar los elementos analizados para reconstruir una visión completa del objeto de estudio.
Cada uno de estos métodos refleja un enfoque epistemológico particular y contribuye a organizar el conocimiento de manera lógica y rigurosa.
Adicionalmente, las investigaciones se clasifican generalmente en dos grandes tipos: cuantitativa y cualitativa. La investigación cuantitativa se caracteriza por su énfasis en la medición precisa y en la obtención de datos numéricos que permitan realizar análisis estadísticos objetivos, favoreciendo la replicabilidad y la generalización de los resultados. Por su parte, la investigación cualitativa se centra en la comprensión profunda de los comportamientos, experiencias y significados atribuidos por los individuos o grupos, utilizando métodos que facilitan la interacción directa con el objeto de estudio, como entrevistas, observaciones o análisis de contenido.
Es importante destacar que cada tipo de investigación condiciona la selección del método apropiado y determina el diseño del estudio, ya que los procedimientos deben ser coherentes con los objetivos y la naturaleza del fenómeno investigado. La correcta elección y control del método asegura que la investigación avance de manera ordenada, minimizando sesgos, errores y ambigüedades, y permite que los resultados obtenidos sean confiables, verificables y útiles para la generación de conocimiento científico sólido.
Sustentación y defensa metodológica de una investigación
La defensa metodológica constituye un elemento central en cualquier proyecto de investigación, ya que garantiza que todas las etapas del estudio estén articuladas de manera coherente y lógica. Esta defensa consiste en demostrar que los objetivos planteados, las preguntas de investigación formuladas, el marco teórico seleccionado y el método elegido se encuentran alineados, de modo que cada componente respalde y valide los resultados obtenidos. Una investigación carece de solidez si estos elementos no mantienen una correspondencia clara, ya que esto compromete la validez de los hallazgos y la confiabilidad de las conclusiones.
Para ilustrar este principio, puede considerarse un caso práctico: si uno de los objetivos de la investigación es identificar los procesos administrativos que afectan la elaboración de escrituras, el uso de un método analítico permite descomponer dicho proceso en sus elementos constitutivos, facilitando un estudio detallado de cada fase y su relación con el conjunto. De esta manera, el método seleccionado se convierte en una herramienta que potencia la claridad y precisión del análisis, asegurando que los resultados respondan directamente a los objetivos planteados.
Los puntos clave para una adecuada defensa metodológica incluyen:
1. Contar con objetivos bien planteados: Los objetivos deben ser claros, específicos y alcanzables, sirviendo de guía para todo el desarrollo de la investigación.
2. Seleccionar el tipo de investigación y método adecuados: La elección del enfoque y del método debe responder a la naturaleza del problema y a los resultados esperados, garantizando que la investigación pueda ejecutarse de manera coherente y sistemática.
3. Asegurar la coherencia entre objetivos, tipo de investigación y método:Cada componente del estudio debe estar vinculado lógicamente, de forma que las preguntas, los procedimientos y el análisis de datos se apoyen mutuamente.
4. Desarrollar claramente cada proceso a seguir: La planificación detallada de cada etapa de la investigación facilita la organización, reduce el riesgo de errores y permite un control riguroso del avance del estudio.
5. Recapitular y fundamentar la elección del método: Es necesario justificar por qué se eligió un determinado método, explicando cómo este contribuye al cumplimiento de los objetivos y cómo se adapta al problema de investigación.
M.R.E.A.
Fuentes de consulta
• Gómez, S. (2012). Metodología de la investigación. México: Red Tercer Milenio.
• Hernández, R., Fernández, C. & Baptista, M. (2014). Metodología de la Investigación (6ª ed.). México: McGraw-Hill.
• Real Academia Española. (2018). Diccionario de la lengua española [En línea].
